No es una vela. Es un paréntesis en tu día, una experiencia sensorial diseñada para nutrir tu piel y calmar tu mente. La vela de masaje relajante nace de la fusión entre la cosmética sólida de lujo y la aromaterapia funcional, creada para quienes buscan eficacia real en su momento de self-care.
El Diseño que Seda Paz:
Un vaso negro mate que guarda en su interior el secreto de la pureza: una delicada flor de loto. Este contraste simboliza la serenidad que emerge de la quietud, una pieza de diseño zen-moderno que eleva la decoración de tu hogar inspirando tranquilidad y exclusividad.
La Ciencia del Bienestar en Cada Ingrediente:
Cera de Soja de Bajo Punto de Fusión: Se funde a la temperatura perfecta (40-45°C), creando un aceite cálido que no quema. Aporta vitaminas A, E y F para una hidratación sedosa y no comedogénica.
Manteca de Karité: Un regenerador celular profundo que actúa como escudo nutritivo. Mejora la elasticidad, trata zonas secas y deja un acabado aterciopelado, sin sensación grasa.
Aceite de Árnica (Nuestro Diferencial): El ingrediente estrella que trasciende lo relajante. Con propiedades antiinflamatorias y analgésicas, libera su potencia con el calor, penetrando en músculos tensos para aliviar contracturas, mejorar la circulación y ofrecer una recuperación física real. Ideal para deportistas o días de alta exigencia.
Aceite Esencial de Lavanda: La esencia de la calma. Reduce los niveles de cortisol (hormona del estrés), prepara el cuerpo para un sueño reparador y, a nivel cutáneo, ofrece un efecto calmante y antiséptico.
Tu Experiencia Sensorial:
Enciende. Deja que la llama cree un pequeño océano de óleo fundido.
Espera. Apaga la vela y vierte el líquido o puedes verterlo sin apagarlo ya que no quema aunque si debe de estar caliente.
Aplica. Vierte unas gotas del elixir cálido en tus manos y masajea las zonas de tensión –espalda, cuello, piernas– o simplemente hidrata tu piel en un ritual íntimo. Siente el abrazo cálido del karité, el alivio penetrante del árnica y el aroma envolvente de la lavanda.
Transforma. El vaso negro con el loto se convierte en un objeto decorativo, un recordatorio constante de tu espacio de paz.
Para: Rituales de autocuidado nocturnos, momentos de conexión en pareja, recuperación muscular post-entreno o simplemente para quien busca un lujo funcional y consciente.


